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Problemas de alimentación y consejos para ayudar a su hijo.

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Los efectos secundarios, físicos y emocionales del cáncer y su tratamiento pueden provocar cambios importantes en la dieta y el apetito de su hijo. Los efectos secundarios físicos que pueden alterar los hábitos de alimentación pueden ser:

  • Malestar general (náuseas y vómitos)
  • Llagas en la boca o la garganta
  • Boca seca
  • Sentido del gusto alterado
  • Problemas dentales
  • Trastornos digestivos (diarrea o estreñimiento)
  • Pérdida del apetito
  • Aumento de peso

Los niños al sentirse tristes, asustados o agobiados pueden perder el apetito o sentirse incapaces de comer. El equipo médico, incluido el dietista, debe colaborar estrechamente con ustedes para asegurarse del mantenimiento de una buena nutrición durante el tratamiento. En este artículo también encontrarán algunos consejos para tratar la mayoría de problemas que pueden afectar a la alimentación de su hijo.

«Nuestro hijo no se encuentra bien»

Su hijo puede encontrarse mal o estar enfermo por diferentes motivos, como el propio cáncer, el tratamiento o la medicación.

¿Qué podemos hacer?

  • Existen medicamentos antináuseas disponibles. Pregunten a su médico o enfermera cuáles son los más adecuados.
  • Eviten los olores fuertes, ya que empeoran su estado. Eviten las habitaciones cargadas; ventilen para eliminar los olores a comida.
  • La comida fría o a temperatura ambiente (fruta en almíbar, galletas, tostadas, yogur, cereales o helados) suele tener menos olor que los platos calientes.
  • Su hijo debe comer y beber pausadamente.
  • Intenten que coma pequeñas cantidades de comida a lo largo del día, en vez de grandes platos. Comprueben si a su hijo le gustan las bebidas nutricionales frías.
  • Chupar caramelos de fruta, menta o polos puede ayudarle. Las tostas o las galletas de jengibre puede calmarle el estómago.
  • Algunos niños se sienten mejor con las bebidas con gas, como la cola o el agua con gas.

«El sentido del gusto de nuestro hijo ha cambiado»

Muchos niños notan los sabores de forma diferente durante el tratamiento. Esto puede deberse a la quimioterapia, la radioterapia, la medicación o la propia enfermedad. La sequedad bucal también puede afectar a las papilas gustativas. El sentido del gusto de algunos niños vuelve a la normalidad tras unas semanas de tratamiento, para otros después del tratamiento y para muy pocos pasado un tiempo después de acabarlo.

¿Qué podemos hacer?

  • Consulten a su médico o enfermera sobre los cuidados bucales, especialmente si la boca y la lengua tienen aspecto blanquecino o si la saliva es más densa de lo habitual.
  • Muchos niños prefieren comida con sabores salados muy intensos, como el jamón, los embutidos o las patatas fritas.
  • Utilicen cubiertos de plástico, ya que los de metal pueden dejar un sabor metálico en la lengua.
  • Si la carne roja tiene un sabor metálico, pueden probar el pollo, pescado, huevos, queso o legumbres.
  • Cocinen con hierbas y especias con sabores intensos, marinen los alimentos y usen salsas o pepinillos.
  • Si a su hijo no le gusta la comida salada, pueden intentar recetas más dulces.
  • Si el niño tiene un sabor desagradable en la boca constantemente, puede intentar camuflarlo con caramelos de fruta o menta. Las bebidas de sabores intensos suelen aliviar este sabor.
  • Concéntrense en la comida que su hijo puede comer y disfrutar.  Los cambios de sabor son temporales. Algunos niños escogen determinados alimentos durante un tiempo porque tienen mejor sabor. No se preocupen si su hijo come demasiados alimentos. En caso de duda, consulte con su nutricionista.

«Nuestro hijo tiene problemas dentales»

Algunos tratamientos contra el cáncer pueden provocar caries, como la radiación en la cabeza/cuello o la quimioterapia en dosis altas antes de un trasplante de células madre. Los snacks y los dulces pueden afectar a la salud dental de su hijo.

¿Qué podemos hacer?

  • Asegurarse de que su hijo se lave los dientes cada vez que coma.
  • Consulten a su dentista con frecuencia.
  • Escojan cepillos suaves, sobre todo si las encías o los dientes de su hijo son sensibles.
  • Asegúrense de que su hijo se enjuaga la boca con agua caliente.
  • Limiten la cantidad de gominolas que come su hijo.

«Nuestro hijo tiene diarrea»

Hay diferentes factores que pueden provocar la diarrea, como algunos tipos de tratamiento, los antibióticos o un virus. Una diarrea sin tratamiento puede provocar pérdida de peso, deshidratación, pérdida del apetito o falta de energía.

¿Qué podemos hacer?

  • Consulten con su médico o enfermera para encontrar el motivo de la diarrea y prescribir el medicamento adecuado.
  • Intenten que su hijo beba gran cantidad de líquidos durante el día. Estos líquidos pueden ser leche, batidos, zumos, sopas, natillas o gelatina, además de té, café y agua. No duden en confirmar la cantidad de líquidos que debe ingerir su hijo.
  • Estén atentos a los síntomas de la deshidratación. Como la sequedad bucal, mareos, orinas menos frecuentes u orina de color oscuro.
  • Intenten que su hijo coma pequeñas cantidades de comida o snacks en vez de grandes porciones, para así ayudar a la recuperación del estómago e intestino de su hijo.
  • Reduzcan la cantidad de alimentos ricos en fibra, como la fruta seca o las legumbres, ya que pueden impedir que las heces sean sólidas.
  • Consulten con su nutricionista, médico o enfermera si su hijo debe evitar algunos alimentos o si tienen alguna duda.

«Mi hijo está estreñido»

El estreñimiento puede estar causado por el cáncer, por el tratamiento o por algunos medicamentos como los analgésicos. Muchos niños se encuentra mal y dejan de comer cuando están estreñidos.

¿Qué podemos hacer?

  • Consulten con su médico o enfermera para encontrar el motivo del estreñimiento y prescribir el medicamento adecuado, como un laxante.
  • Consulten con su nutricionista, médico o enfermera la cantidad de líquidos que su hijo debe ingerir a diario.
  • Asegúrense de que su hijo bebe gran cantidad de líquidos a diario para ablandar las heces y permitir su evacuación.
  • Intenten que su hijo se mantenga activo ya que así se fomenta el movimiento intestinal.
  • La dieta rica en fibras quizás no sea la mejor solución según los medicamentos o el tratamiento que se administren. Consulten con su nutricionista, médico o enfermera si sería beneficioso aumentar el consumo de fibra. En ocasiones, una dieta rica en fibra puede provocar gases e hinchazón.

«Mi hijo ha perdido el apetito»

La pérdida del apetito (anorexia) es uno de los principales efectos secundarios del tratamiento. Además de no tener apetito, su hijo quizás se llene más rápido de lo normal, tras comer un poco.

¿Qué podemos hacer?

  • Pregunten a su médico cuáles son los estimulantes del apetito disponibles.
  • Tengan snacks a mano.
  • Consulten con su doctor o nutricionista si pueden añadir suplementos nutricionales a la dieta.
  • Sirvan pequeñas porciones.
  • No se estresen durante las comidas y no intenten acabar los platos rápido.
  • Confirmen que su hijo no sufre una depresión.
  • Intenten comer con otras personas, como familiares o amigos.
  • EComan siempre que el niño tenga hambre, no se limiten a la hora de la comida.
  • Aprovechen los días «buenos» para que coma más.

«Mi hijo ha ganado mucho peso»

El aumento de la inactividad puede ser la causa detrás del aumento de peso, ya sea por el paciente no puede practicar ejercicio o porque no tiene ganas. Algunos medicamentos, como los esteroides, pueden provocar un aumento de peso. Los esteroides aumentan el apetito, además de provocar que el cuerpo produzca grasa en vez de músculo y que retenga líquidos. Otros pacientes simplemente consumen demasiados alimentos calóricos ricos en grasas.

¿Qué podemos hacer?

  • No comiencen una dieta o un proceso de pérdida de peso hasta que no identifiquen la causa del aumento de peso.
  • Usen una escala de hambre.
  • Practiquen ejercicio con regularidad, a menos que exista una contraindicación.
  • Intenten identificar las causas emocionales y ambientales del consumo excesivo.
  • Intente introducir alimentos bajos en calorías y con alto contenido nutritivo, como frutas, verduras, legumbres o pescado.

El hambre constante y el consumo excesivo de alimentos son un problema común en los niños tratados con esteroides. El personal médico tiene una vasta experiencia en este asunto. Si tienen dudas, no duden en consultar con su médico, enfermera o nutricionista, que sabrán aconsejarles para controlar el apetito de su hijo en casa o podrán comprobar la dosis de esteroides y quizás ajustarla.

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