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Reacciones del niño frente al diagnóstico

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Sea cual sea su edad, el diagnóstico les afectará de forma importante.  La edad, el nivel de madurez y su personalidad determinarán muchas de sus reacciones. En cualquier caso, la mayoría de niños se sienten agobiados, asustados, enfadados o preocupados durante algunas fases de la enfermedad.

Para la mayoría, su vida se transforma completamente. Las pruebas, las citas médicas y el tratamiento se convierten en su rutina diaria. Tendrán que aguantar muchas cosas y es muy importante que estén rodeados de gente en la que confíen y les dé todo su amor en todo momento.

Pese a que los niños pueden hacer prueba de una fortaleza natural sorprendente en estos casos, los expertos reconocen que entender sus necesidades específicas, así como conservar una rutina habitual, establecer límites y dar afecto y cariño son formas muy sencillas de reforzar esta fortaleza.

Para la mayoría de niños, los padres son el principal pilar de apoyo durante la enfermedad. Los niños saben que sus padres les conocen mejor que nadie y saben cómo ayudarles en situaciones extrañas. Saben lo que les da miedo, les entristece o les alegra y saben cómo tranquilizarlos en las situaciones más estresantes. 

A continuación enumeramos algunas reacciones clásicas que los niños tienen frente al cáncer según su edad. De todas formas, recuerde que cada niño es único y reaccionará de forma individual.

Bebés y niños más pequeños (0 a 5 años) 

Los niños pueden preocuparse por el «aquí y ahora». Su principal miedo es separarse de sus padres. También les preocupará no poder jugar y divertirse igual que lo hacían antes. 

Los niños más pequeños y los bebés:

  • Tienen miedo de separarse de sus padres y «se pegan» más de lo normal. 
  • Lloran, gritan y tienen rabietas más que de costumbre.
  • No cooperan durante las pruebas o el tratamiento.
  • Se enfadan porque sus rutinas de comidas, juegos y relación con sus padres ha cambiado.
  • Sus hábitos de sueño varían (dificultad para conciliar el sueño o sueño ligero).
  • Pérdida de independencia, madurez o capacidad para ir al baño. 
  • Aislamiento, rechazo a participar en actividades que les divertían. 

Niños entre 5 a 12 años 

Este grupo suele tener algo más de independencia. Son más conscientes de lo que sucede y aunque sus reacciones puedan ser similares a las de los pequeños, es probable que: 

  • Necesiten más apoyo emocional de lo normal por parte de sus parientes cercanos y amigos.
  • Echen en falta la relación con sus compañeros de clase y amigos.
  • Se sientan preocupados y frustrados por la interrupción de su rutina escolar.
  • Tengan rabietas o se sientan tristes por la enfermedad y cómo les impide jugar o asistir a la escuela.
  • Aislamiento de sus amigos o rechazo a los deberes escolares como mecanismo de protección frente a la decepción por lo que les sucede.

Predolescentes

El diagnóstico durante estos años puede ser desconcertante y abrumador.  En algunos adolescentes la primera reacción será evitar a sus familiares para sobrellevar la enfermedad solos. Otros se acercarán a padres y hermanos y se apoyarán en ellos más que antes. Algunas de las reacciones puede ser: 

  • Enfado y ansiedad provocados por los efectos físicos de la enfermedad y el tratamiento.
  • Aislamiento y baja moral (depresión).
  • Fingir que todo va bien, hacer bromas sobre la enfermedad y el tratamiento como distracción.
  • Rebelarse contra los padres, profesorado y equipo médico, dificultando el tratamiento y los cuidados.
  • Buscar más apoyo de lo normal en personas más allá de la familia cercana, como amigos o profesores.
  • Sentir vergüenza y preocupación por todo lo que está sucediendo, especialmente si el tratamiento ha provocado efectos secundarios visibles, como la pérdida del cabello/peso o problemas de movilidad.

Adolescentes y jóvenes 

Un diagnóstico de cáncer afecta a los adolescentes y jóvenes de forma diferente que a un niño más pequeño o a un adulto.  Para los jóvenes, se trata de una fase de desarrollo; de independencia física, psicológica y social.  El diagnóstico y su tratamiento les obliga a enfrentar esta etapa de la vida con todas las emociones complejas que provoca la enfermedad. Los jóvenes pueden experimentar los siguientes problemas: 

  • Pérdida de independencia. 
  • Cambios en sus relaciones más íntimas, con sus familiares o con sus compañeros. 
  • Cambios de su forma física, autoestima, imagen personal o funciones físicas. 
  • Dudas sobre la fertilidad. 
  • Problemas escolares. 
  • Problemas en el trabajo o dudas sobre sus derechos laborales.
  • Preocupaciones financieras. 

Para más información sobre cómo ayudar a su hijo con todas estas emociones, lean los siguientes artículos:

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